Tienes un sistema ganador, pero tu cuenta bancaria dice que eres un perdedor..
Muy buenas.
Vamos a hablar claro, porque si estás leyendo esto, seguramente estés cansado de autoengañarte.
Has hecho los cursos. Te has tragado cientos de horas de vídeos en YouTube.
Sabes perfectamente lo que es una divergencia, un order block, una zona de liquidez y cómo trazar un Fibonacci.
Incluso tienes un sistema. Un sistema que, cuando haces backtesting el fin de semana, con el mercado parado y sin presión, te da una rentabilidad espectacular.
Eres un francotirador.
Pero llega el lunes. Abre el mercado.
Ves una vela que se mueve un poco más rápido de lo normal. Te sudan las manos. Entras antes de tiempo por miedo a quedarte fuera (FOMO).
Luego, el precio va en tu contra. En lugar de asumir la pequeña pérdida que te marcaba tu plan, alejas el Stop Loss pensando: “ahora se da la vuelta, seguro”.
No se da la vuelta.
Acabas de quemar en un solo día lo que te costó ganar en dos semanas. Cierras la pantalla de golpe, con esa sensación en el estómago de ser un completo imbécil, y te prometes a ti mismo que mañana serás disciplinado.
Pero mañana haces exactamente lo mismo.
Y cuando tu pareja o tus amigos te preguntan: “Oye, ¿qué tal te va con eso del trading?”, cambias de tema rápidamente o sueltas alguna excusa sobre la manipulación del mercado.
El problema no es tu estrategia.
El problema eres tú.
Sé que suena duro. Pero es la única verdad que te va a hacer ganar dinero.
La mayoría de la gente ahí fuera sigue buscando el “indicador mágico” o la estrategia secreta de Wall Street. Gastan miles de euros en formación técnica cuando su verdadero agujero negro está en la ejecución y en la disciplina.
Si tu mente es un caos, el mejor sistema del mundo solo te servirá para perder dinero de forma más elegante.
Aquí es donde entro yo.
He creado un servicio de Mentoría 1 a 1 exclusivo para traders que ya saben de análisis técnico, que tienen un sistema que en teoría funciona, pero que son incapaces de sacar dinero del mercado de forma consistente.
Me voy a sentar contigo, a solas, y vamos a trabajar durante tres meses tu operativa como si fueras el empleado de un fondo de inversión.
¿Qué te llevas exactamente?
-Una estrategia profesional de como hacer backtesting:
Te voy a demostrar por qué tus números pasados te están mintiendo y cómo hacer un backtesting que soporte la presión del mercado real.
–Disciplina estoica:
Vamos a instalar una rutina operativa en la que la disciplina deje de ser una cuestión de “fuerza de voluntad” y pase a ser una regla mecánica.
Cero emociones.
-Control de Riesgo a prueba de ti mismo:
Te enseñaré cómo estructurar tu cuenta para que te sea matemáticamente imposible quemarla, por muy mal día que tengas.
-Operativa en real :
Revisaremos tus operaciones reales. Veré dónde dudas, dónde te saboteas y por qué cierras antes de tiempo. Y lo vamos a corregir de raíz.
¿Por qué hago esto yo contigo a solas?
Aquí viene mi verdadera razón. No lo hago por caridad ni porque sea un salvador.
El trading es una profesión muy solitaria.
Mi objetivo a medio plazo es crear un círculo privado de operadores de élite para compartir capital y oportunidades de inversión.
Y la forma más rápida y egoísta de encontrar a esos “francotiradores” es coger a traders que ya tienen la técnica, quitarles la basura mental que les hace perder dinero, y convertirlos en máquinas de ejecutar.
Me conviene que seas bueno.
Mira lo que pasa cuando limpias tu cabeza:
“Llevaba 3 años saltando de estrategia en estrategia. Adrián no me cambió ni un solo indicador. Solo auditó mi riesgo y me puso dos reglas de disciplina inquebrantables. El mes pasado fue el primero en mi vida que le hice un retiro de 1.500€ a mi cuenta de fondeo. .
— Carlos M., 38 años.
“Tenía un 65% de acierto en backtesting y un 30% en real. El problema era que movía mis Stop Loss a Break Even por miedo y el mercado siempre me sacaba antes de volar. En 3 sesiones, Adrián me quitó esa manía. Mi cuenta ha pasado de rojo a verde en 4 semanas.”
— Laura T., 31 años.
“Mi problema era el ‘overtrading’ (sobreoperar). Ganaba 300€ por la mañana y perdía 500€ por la tarde porque era incapaz de apagar el ordenador. Adrián no me enseñó a leer el mercado, me enseñó a dejar de operar. Me impuso un límite estricto y mecánico. Al principio me subía por las paredes por no poder darle al botón, pero mi gráfica por fin va hacia arriba de forma constante. He recuperado mi paz mental.”
— Marcos R., 42 años.
“Llevaba gastados más de 1.500€ en pruebas de fondeo suspendidas. Siempre pasaba la primera fase y luego la ansiedad me hacía sobreapalancarme y perderla. Adrián auditó mis métricas y me diseñó un plan de riesgo matemático . Pasé mi primera prueba de 50k a las tres semanas de nuestra sesión. Ojalá hubiera pagado esto antes.”
— Juan S., 29 años.
Puedes cerrar esta pestaña y seguir haciendo lo mismo.
Seguir quemando cuentas de 500€ en 500€ y viendo cómo el mercado se queda con tu dinero mes tras mes.
O puedes sentarte conmigo.
Pero antes de que busques el botón de compra, lee esto con atención:
NO compres esta mentoría si no sabes de análisis técnico.
NO la compres si aún estás buscando el “indicador mágico”.
Si llegamos a la primera sesión 1 a 1 y me preguntas qué es un soporte o una resistencia, daré la sesión por terminada en ese mismo instante y no habrá devolución.
Mi tiempo es para pulir diamantes en bruto, no para enseñar a minar.
Si cumples el requisito, tienes un sistema y estás harto de ser tú mismo quien sabotea tu cuenta bancaria, el proceso es simple:
Haces clic en el enlace de abajo y realizas el pago seguro.
Automáticamente te llegará a tu correo el acceso a mi calendario personal privado.
Eliges el día y la hora que mejor te vengan, y nos ponemos a trabajar.
Una hora de psicoterapia normal te cuesta 80€. Y no te arregla el trading.
Quemar un desafío de fondeo te cuesta 150€. Y llevas cinco.
Un día de furia saltándote el Stop Loss te cuesta 500€.
Mi mentoría1 a 1 cuesta 1.200 €. Es un pago único.
Si te parece caro, suma cuánto tiempo y dinero has perdido en los últimos 6 meses por no tener disciplina. Eso sí que es caro.
Tú decides.
Un saludo,
Adrián.

